23/01/2017

Posicionamiento de REDUCA para la Reunión Regional de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe

REDUCA estará presente en la reunión de Ministros, representando a las 14 organizaciones de la sociedad civil latinoamericana. En este documento, se pronuncia acerca de la reunión y los temas a tratar.

Posicionamiento de REDUCA para la Reunión Regional de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe

E2030: Educación y habilidades para el Siglo XXI

 

 Buenos Aires, 24-25 de enero de 2017

Premisa

A partir de 2011, con la firma de una Declaración en la ciudad de Brasilia, 14 organizaciones de la sociedad civil que venían trabajando por la educación en sus respectivos países, decidieron formar una red para trabajar conjuntamente para mejorar las políticas educativas de la región.  Desde entonces REDUCA ha mantenido el compromiso compartido de participar y contribuir activamente para que los niños, niñas y jóvenes de América Latina ejerzan plenamente su derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo el ejercicio democrático en los países de la región.

REDUCA -gracias a las posibilidades abiertas por los lazos creados entre las representaciones nacionales- es un canal para la difusión de experiencias exitosas en la región y un motor para el cambio a través de la incidencia en las políticas públicas. A partir de sus actividades de diálogo, monitoreo y análisis, cualifica y enriquece el debate desde la sociedad civil en los espacios de decisión y lucha, para que las buenas políticas educativas no sean proyectos de gobierno sino políticas de Estado.


Posiciones ante la Reunión Regional

 

1.  REDUCA celebra la iniciativa de OREALC/UNESCO y la República Argentina para reunir a los ministros de educación de la región, impulsando un diálogo sobre el derecho a la educación y el debate en torno a la implementación, mecanismos de seguimiento y coaliciones estratégicas que den viabilidad regional a E2030, el acuerdo en el marco del sistema de Naciones Unidas para concretar los compromisos en educación derivados de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS). Apreciamos que el diálogo incluya a diversos actores que complementan la representación oficial: expertos académicos, organismos multilaterales y protagonistas sociales, entre ellos las organizaciones de la sociedad civil, donde se enmarca la presencia de nuestra Red. Consideramos fundamental que esta diversidad no sólo sea convocada para el momento de la planeación y acuerdo prospectivo, sino que también se refrende y amplíe en el momento del monitoreo de la implementación, en la sinergia de las soluciones reales dentro de cada país, y en la rendición de cuentas de cada etapa.

 

2. Con respecto de lasituación educativa regional, REDUCA destaca que nuestros países han hecho avances significativos en torno a la cobertura cada vez mayor de niños, niñas y jóvenes. Sin embargo, Los problemas persistentes se localizan en que sólo una minoría tiene aseguradas trayectorias completas, de calidad y exitosas. Más de la mitad de cada cohorte en nuestra región no tiene un avance ininterrumpido a lo largo de su escolaridad; más de la mitad de las jóvenes generaciones puede preverse que –de no cambiar radicalmente el funcionamiento de los sistemas escolares y de protección en cada una de nuestras naciones- padecerán expulsión y abandono de las oportunidades educativas. Incluso los que permanecerán dentro de la escuela no tienen garantía que sus experiencias en el aula se concreten en aprendizajes suficientes, pertinentes y significativos para su participación en la sociedad como ciudadanos sanos, seguros, críticos, activos en la democracia, generadores de mejores condiciones de vida para sus familias y su país. Si esta situación no mejora en el mediano plazo, dificultará lograr los demás objetivos de Desarrollo Sostenible. Nuestra posición es que dichas dificultades no se resolverán si no avanzamos en políticas de Estado para:

  • Contar coninformación relevante y oportunasobre los componentes de los sistemas escolares, su evolución y desempeño, en sistemas transparentes, abiertos y verificables  por la sociedad en su conjunto.


  • Establecer metas en los programas, para ser monitoreadas por la representación política y los grupos sociales, que den cuenta de cumplimiento, ejercicio de recursos y evidencia de logro.


  • Atender y construir desde y para la diversidad, garantizando los derechos de todas y todos y haciendo los ajustes de equidad que permitan superar servicios precarios y condiciones de desventaja para los niños, niñas y jóvenes por su origen, condición étnica, de género o de salud, por su entorno socioeconómico o su dispersión geográfica.


  • Replantear el logro de aprendizaje en el marco de los derechos humanos, de manera que se precisen la obligaciones de respeto, promoción, defensa, garantía y restitución, y sus procesos en términos de una visión humanística y holística, como habilidades y competencias no segmentadas artificialmente por disciplinas, grados y diplomas, sino sujetas a despliegue demostrable y a acreditación continua, enmarcadas en el discernimiento ético y el proyecto de vida propio, y abiertas a la colaboración, la empatía y la solidaridad comunitaria.


  • Renovar la identidad y alcance de la profesión docente y del liderazgo escolar para que los educadores profesionales transiten a ser agentes eficaces de transformación con los apoyos debidos, el reconocimiento social, el avance profesional y económico garantizado por mecanismos igualitarios, meritorios y transparentes. Que su formación inicial y su desarrollo continuo ya en servicio se concentre en sus competencias didácticas, creativas y de construcción desde y para la diversidad y la incertidumbre, con demostraciones periódicas y el intercambio de experiencias y recursos.


  • Asegurar la participación social en la educación, incluyendo en primer lugar a los estudiantes mismos, quienes deben ser tenidos en cuenta para mejorar su propio proceso educativo, con mecanismos graduales y sólidos de incorporación de las familias y la comunidad educativa en las decisiones escolares, de consejos y foros de composición amplia con atribuciones de monitoreo y recomendación, y con la promoción del diálogo e interacción abierta con las organizaciones de sociedad civil.

3. Con respecto del enfoque innovador sobre la calidad de la educación en el marco del aprendizaje a lo largo de la vida, REDUCA destaca la importancia de que el término “calidad” se llene de sentido en los documentos compartidos y en el debate entre gobiernos, al interior de ellos, y entre gobierno y sociedad de cada país- para que coincida con la garantía del derecho a aprender. Sostenemos que debe dejarse atrás la referencia única a la matricula (o cobertura), a indicadores parciales en pruebas nacionales o internacionales de rendimiento, al esquema “de las cuatro A’s”, pues todos estos referentes cumplieron en su momento un papel importante en la profundización conceptual, pero hoy quedan cortos para una comprensión y promoción efectiva de los propósitos de la educación. En cambio, el derecho a aprender brinda elementos a la vez más tangibles y más adecuados a la diversidad cultural, de condición y de etapas de la vida de las personas y las comunidades.

4. Para que los objetivos relacionados con educación sean viables, se requiere que los Estados comprometidos con los ODS garanticen políticas y programas nacionales y subnacionales centrados en el aprendizaje, con entornos adecuados que pongan la equidad al centro y que tengan una visión incluyente donde todas y todos aprendan, con mecanismos de evaluación integral, que no cristalice o ahonde la segmentación social, sino que por el contrario rescate la diversidad cultural y lingüística y supere los sesgos que pretendan restar altas expectativas sobre los grupos tradicionalmente marginados, la diferencia por género, estado de salud o ritmo y estilo de aprendizaje, comprometiéndose a la equidad y pertinencia en los procesos, y a la equivalencia en los resultados de aprendizaje. .

5. Los ODS requiere, igualmente, de políticas docentes adecuadas y de la consolidación de  enseñanza en el marco del aprendizaje a lo largo de la vida.Actualmente las condiciones de los docentes y directivos son preocupantes:  los inadecuados procesos de formación inicial, con baja exigencia, bajo apoyo y de espaldas a la diversidad y riqueza del resto de la educación superior profesional; la ausencia de carreras atractivas por su contraprestación económica, las oportunidades de movilidad y las condiciones dignas de ejercicio; la falta de espacio para la innovación educativa en el quehacer cotidiano; la desvalorización social de la profesión por la creciente incomprensión de las familias, el prejuicio hacia la importancia de la docencia para la sociedad democrática y las tradiciones de las cúpulas sindicales que responden a esquemas de confrontación masiva y no de profesionalización diferencia y proactiva, hacen que los docentes y directivos no siempre sean idóneos para fomentar el aprendizaje de las niñas y los niños de la región.  Para ello, se requiere que los docentes ejerzan su autonomía y adecuen su práctica al perfil de los niños, niñas y jóvenes y a las necesidades reveladas por los procesos de evaluación escolar, sin descuidar que los programas de formación continua con sistemas de evaluación formativa y de rendición de cuentas fortalezcan la actuación docente.

6. Es necesario pensar en la escuela que se requiere hoy en día.  La escuela se enfocó inicialmente como una institución para que los estudiantes adquirieran conocimientos que les permitieran insertarse en el mercado laboral y para que tuvieran las nociones compartidas como ciudadanos de estados nacionales que se pretendieron homogéneos a su interior y relativamente cerrados a al movilidad y el intercambio con el mundo.  Actualmente, en Latinoamérica, niñas, niños y jóvenes no encuentran en la escuela las oportunidades para aprender a aprender; muchos dejan la escuela porque no responde a sus expectativas; otros tantos deben insertarse en el mercado laboral sin habilidades pertinentes de trabajo en equipo, creatividad y sentido crítico, y no un elenco de nociones o rutinas focalizadas; la realidad de nuestras democracias exige que las habilidades ciudadanas se desarrollen en la interacción, la tolerancia y la mutua comprensión; en el respeto a los derechos humanos universales sin perder la identidad propia pero evitando la autorreferencia empobrecedora; la responsabilidad sobre todo el planeta y toda la humanidad, de las distintas naciones, en tránsito, en el aporte que les corresponda como ciudadanos participativos y globales, y no como meros contribuyentes fiscales, conscriptos de los servicios militares o votantes en un sistema de partidos. La escuela no debe ser el reflejo de las limitaciones de la comunidad que la circunda, sino la expresión de su proyecto creativo, aspiracional y solidario; la escuela tiene que ser el laboratorio de las nuevas soluciones.

7. La región hoy más que nunca requiere de alianzas: sumar a las asociaciones y gobiernos en coaliciones estratégicas, estableciendo mecanismos de monitoreo para la implementación de los compromisos E2030. El momento político que vive el continente pone en peligro el avance para lograr que se cumplan los ODS en el tiempo estipulado, por una posible escalada de imposiciones unilaterales e incomprensión en las relaciones internacionales. A nuestro juicio, hay tarea por delante: lograr que Latinoamérica se convierta en un contrapeso donde se trabaje para alcanzar los compromisos de forma solidaria y compartida. Ello depende de generar políticas adecuadas en cada país, pero también de tener una visión regional, y para ello la educación debe convertirse en un pilar fundamental, no sólo como el cuarto objetivo en el conjunto de los ODS, sino como un medio privilegiado para conseguir los demás. 

Resultados esperados

Desde REDUCA, nuestras expectativas para este Encuentro son:

  • Adopción de una Declaración por parte de los Ministros en la que se explicite una perspectiva común sobre las metas E2030 y el aprendizaje en la región, precisando medios de implementación, instrumentos de apoyo y mecanismos de seguimiento calendarizado.


  • Una hoja de ruta consensuada para la implementación de E2030, incluyendo un mecanismo de seguimiento y trabajo conjunto con las propias comunidades escolares, los organismos multilaterales y las organizaciones de la sociedad civil, que responda a las expectativas educativas de la región.

 

  • Compromiso de los Ministros para mantener diálogo constante con organizaciones de la sociedad civil latinoamericana para recibir retroalimentación sobre los avances encaminados a cumplir con los ODS en el campo educativo.


Llamado a la acción

La educación en Latinoamérica es un asunto urgente y que nos involucra a todos.  No se podrán cumplir los ODS si no logramos que todas y todos los ciudadanos de nuestros países logren aprendizajes significativos que les permitan desarrollarse como ciudadanos críticos y participativos, insertarse en el mundo laboral con las exigencias actuales, y para que se comprometan en una relación sustentable y respetuosa con el planeta;  sólo así cada latinoamericano podrá desarrollar todo su potencial y sólo así nuestros países lograrán un cambio social que permita que la democracia se despliegue e impacte en una vida mejor. Exhortamos a las autoridades educativas aquí presentes a poner la educación al centro sin privilegiar intereses políticos de corto plazo, Latinoamérica demanda que los ODS se cumplan cabalmente en el tiempo fijado.