29/08/2017

Paraguay: Participación ciudadana para mejorar la educación

Estamos viviendo una serie de manifesta­ciones en función a reclamos de ciertos sec­tores, especialmente el docente y estudiantil. Las reivindicaciones del colectivo docente, en relación a los reajustes salariales, se han con­vertido en costumbre casi cíclica los últimos años; esto da cuenta de la falta de políticas públicas para visibilizar y proveer respuestas en forma ordenada, planificada y previsible de evolución y mejora del sistema salarial para la carrera docente.

Marcial Diaz

En los últimos 30 años de la historia del Paraguay, no hubieron más de 7 años en los cuales el salario mínimo docente haya estado equiparado con el salario mínimo legal. Esto es uno de los indicadores que evidencia no solo una falta de políticas públicas, sino tam­bién una falta de focalización y valorización de la carrera docente para lo que es el sistema o cualquier plan de desarrollo país.

Ante estas situaciones, encontramos un Estado con bastante incapacidad de dar res­puesta a estos reclamos y una gran debilidad del Ministerio de Educación y Ciencias para hacer frente a los procesos de negociación, exentos de mecanismos, políticas públicas; al ser un tanto imprevisibles las circunstancias por las que se generan estas movilizaciones, el gobierno llega a puntos de negociación que no tienen que ver con decisiones que estén alineadas con el mejoramiento de la calidad educativa.

Apuntar a articular políticas, programas, proyectos y acciones en el campo de la educa­ción en función a mejorar la calidad, supone en parte establecer ajustes e incentivos sa­lariales a docentes basados en competencia y méritos estableciendo un ordenamiento y progresión que le permita al docente ir creciendo y mejorando su estatus en relación a la mejora de sus aptitudes. Pero cuando hablamos de carrera docente, no podemos hablar solo de los incentivos, sino del ordenamiento y articulación de los sistemas de formación inicial y continua, de las políticas de reclutamiento, concursos, etc. Necesitamos un sistema de formación inicial con estándares de calidad claros que permita lograr un desarrollo de conocimientos disciplinares y peda­gógicos.

MANIFESTACIONES ESTUDIANTILES

La educación es responsabilidad de todos; la es­cuela es una parte del proceso de aprendizaje. Tanto la familia como la comunidad y la escuela son responsables de la educación de los niños -así lo establece nuestra Constitución Nacional. De la misma manera, la educación es un derecho. La educación básica obligatoria actualmente dura 12 años. El Estado debe ser el garante de tal dere­cho y el encargado de garantizar las condiciones necesarias para que los estudiantes tengan esta educación.

Estas movilizaciones estudiantiles responden a fenómenos sociales que dan cuenta de una falta de espacios de participación para ellos y ellas, en el proceso de construcción del sistema educativo y, por otra parte, de la necesidad de resignificar el sistema haciéndolo más coherente con las necesi­dades de los jóvenes. La sociedad civil y el Estado tienen no solo la obligación de apoyar y promover estas acciones y espacios, sino también garantizar el acceso a la información. Parte de nuestra obli­gación como ciudadanos es colaborar en el proce­so de construcción, monitoreo y seguimiento de políticas públicas mediante la participación en distintos niveles.

 

¿CUÁL ES EL EFECTO CONCRETO QUE TIE­NEN LAS MOVILIZACIONES EN LA CALIDAD EDUCATIVA?

No vemos que las movilizaciones hayan tenido un impacto directo en la calidad educativa y no tienen porque tenerlo, la participación perma­nente, informada y estructurada, sí. Necesita­mos participación sistemática y protagónica de la sociedad para poder mejorar concretamente el sistema. Las movilizaciones son una herra­mienta dentro del derecho ciudadano a la parti­cipación. Además, los mecanismos de participa­ción tienen que estar formalizados y dirigidos a un objetivo claro, por ejemplo, las Asociaciones de Cooperadoras Escolares que participan en distintas dimensiones como la planificación o las gestiones escolares, curriculares, adminis­trativas y financieras de la escuela.

Ahí hay un espacio de participación donde cada uno tiene un rol, funciones, obligaciones y derechos -es un modo de participación estruc­turada que tiene peso en la mejora del sistema. Las manifestaciones son una herramienta de la participación en el sentido que sirven para conseguir cosas concretas. Debemos valorar y promover las movilizaciones pero también te­nemos la obligación de brindar las condiciones, espacios, e información para que éstas sean efectivas y conducentes al mejoramiento del sistema.