25/07/2017

Panamá: Una Juventud Empoderada para un país sostenible

El crecimiento económico de Panamá, ha logrado que se destaque como uno de los de más rápido crecimiento (5.8% en el 2015, 5.4% en 2016 y para 2017 según el Fondo Monetario Internacional, la previsión es de un 5.8%).

A pesar de este crecimiento económico persisten disparidades regionales y la desigualdad es evidente. Crecemos, pero no es suficiente. Hay  pobreza en  las zonas rurales. También hay pobreza e inequidad  en las principales ciudades del país.

El crecimiento económico no es suficiente para reducir la pobreza y la desigualdad, si no es incluyente. También el crecimiento económico demanda más y mejor talento humano con las capacidades necesarias para su sostenibilidad.

Competimos, pero no es suficiente

Según el Índice de Competitividad Global (ICG), del Foro Económico Mundial (2016 – 2017), Panamá se ubica en el No. 42 (de 138 países), por debajo de Chile (No. 33) y por encima de Costa Rica (No. 54) y Colombia (No. 61) nuestros países vecinos. Aunque  somos un país competitivo, se hace evidente en la Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial que en el caso panameño  entre los cinco  factores más problemáticos para hacer negocios está , la “fuerza de trabajo inadecuadamente educada” (tercera posición).

Los resultados de Panamá en el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), nos muestran una gran disparidad entre las escuelas oficiales y particulares, reflejando las desigualdades sociales y las falencias en nuestro sistema educativo anclado en un modelo con signos de agotamiento, que impacta directamente sobre el desarrollo del país. Se hace impostergable educar más y mejor en especial a los más pobres.

 

Incorporar al desarrollo a la juventud

Cuando las personas pueden acceder a una educación de calidad, tienen mayor oportunidad de superar el ciclo de la pobreza. La  educación en nuestras escuelas, debe ser una experiencia pertinente a las realidades actuales, atractiva para los niños y jóvenes y enfocada en el desarrollo de habilidades socioemocionales, tan importantes para la autorrealización personal, profesional y social. La educación debe prepararnos para aprender a conocer, a hacer, a ser y a convivir, trascendiendo lo académico.

La generación de jóvenes es la más numerosa de la historia a nivel mundial. En muchos países de América Latina, el porcentaje de población joven representa un 45% de la población total. En Panamá, según datos de la Contraloría General la población joven menor de 30 años representa el 52% de la población total. El alto porcentaje de Jóvenes con relación a la población total  y su grado de afectación ante decisiones sobre políticas públicas, hace imperativo involucrarlos y empoderarlos en deberes y derechos.

Los jóvenes hoy en día tenemos altas expectativas, deseamos incorporarnos al desarrollo de nuestro país, nos interesa participar en procesos de concertación ciudadana, aportar ideas innovadoras respecto al futuro. Para ello se requiere formación. No incorporar al desarrollo a la juventud a través de la educación de calidad, es coartar el desarrollo nacional.

La juventud ha demostrado su capacidad y potencial para ser agentes positivos de cambio y ha sido proactiva a la hora de identificar soluciones a los desafíos para el desarrollo. Agrupaciones juveniles como Jóvenes Unidos por la Educación, ASPADE, Círculo K de Kiwanis, Young Emerging Leaders de United Way Panamá y muchas otras, que buscan involucrar, inspirar y empoderar a otros jóvenes para que compartan su compromiso por mejorar el país, a través de proyectos sociales que impacten a miles de niños y jóvenes.

Involucrémonos, trabajemos de forma concertada y colaborativa, pues solo una juventud empoderada, aportará al desarrollo sostenible de Panamá.

 

Escrito por:

Lydia Caballero Cadastre

Miembro de Jóvenes Unidos por la Educación.