27/09/2017

Eevamaija Vuollo: "Llenar las clases no significa que los chicos están aprendiendo"

La desigualdad y la estandarización excesiva, que presionan en vez de apoyar a las escuelas, son algunos problemas urgentes en toda la región.

Eevamaija Vuollo, investigadora de Educación 2020

Su tesis sobre el significado de la educación y el desarrollo para el Banco Mundial fue considerada por la Asociación Finlandesa de Investigación Educativa como la mejor tesis en Finlandia en 2016. En ella destaca la importancia que tiene la educación para combatir la desigualdad, y la necesidad de entender aquella como un derecho y no como una mercancía. Es profesora y magíster en Educación Intercultural por la Universidad de Oulu. Hoy diseña e implementa proyectos de innovación pedagógica en escuelas públicas en la Fundación Educación 2020 en Chile. Previo a su exposición en Buenos Aires en Sustainable Brands, LA NACION conversó con la finlandesa Eevamaija Vuollo.

-¿Cuáles cree que son los principales aspectos a modificar en el sistema educativo actual?

-No tiene tanto que ver con los contenidos, sino con modificar la manera de enseñar. Si vemos imágenes de cómo eran las aulas del siglo XIX y las comparamos con las de hoy es lo mismo: cómo estructuramos la enseñanza sigue siendo muy frontal, el protagonismo lo siguen teniendo los docentes. Es absurdo que el discurso global actual diga que debemos educar para cambiar el siglo XXI con autonomía y comunicación con otras personas, mientras que el sistema que tenemos va en contra de eso. Los estudiantes están acostumbrados a estar callados en sus sillas, tomando apuntes y concentrados. Eso no promueve la autonomía, la creatividad ni la colaboración. Muchas veces no asocian lo que estudian con cómo lo pueden poner en práctica en su realidad. En la vida no existe una única respuesta a una pregunta o una única solución a un problema. Nos enfrentamos a desafíos muy complejos.

-¿Eso aplica a la Argentina y a otros países de la región?

-La desigualdad y la estandarización excesiva, que presionan en vez de apoyar a las escuelas, son algunos problemas urgentes en toda la región. Chile es apenas un caso extremo de un sistema educativo que funciona con las reglas del mercado, un problema que no es prevalente en la Argentina. Sin embargo, la problemática de una educación que no responde a los desafíos de este siglo XXI es un tema en ambos países.

-Será una de las exponentes de Sustainable Brands en Buenos Aires, una jornada donde la sustentabilidad es protagonista. ¿Cómo se incorpora el cuidado del planeta de forma transversal en la educación, más allá de alguna asignatura en particular?

-Tenemos problemas muy complejos en el mundo y las futuras generaciones tendrán que resolverlos. La educación tiene un rol importante en tratar esas problemáticas. La sustentabilidad no se trabaja sólo en matemáticas o en ciencias naturales. Tenemos que tener una mirada integral sobre las temáticas al interior de las aulas. Ahora, por ejemplo, estoy trabajando en un proyecto piloto donde abordamos la temática ambiental desde todas las asignaturas de una escuela. Los temas ambientales están delimitados a una clase. Sería bueno aprovecharlos como una herramienta para, en verdad, trabajar varias cosas que permitan generar una sensibilidad en los chicos respecto de su rol en el mundo. Valorar la naturaleza sirve como una herramienta significativa, pero también como un contenido en sí mismo que nos permita cuidar el planeta.

-Así como la sustentabilidad, otra de las temáticas de este momento es la igualdad de género. ¿Cómo se promueve y trabaja desde las aulas?

-Los educadores tienen un rol muy importante. Hay que entender que el hecho de cómo hablamos, construye también una realidad. Los docentes deben considerar la forma en la que hablan y cómo utilizan el lenguaje delante de sus alumnos. Muchas veces no nos damos cuenta y estamos sólo hablando al público masculino. Ya tenemos demasiados estudios sobre cómo los cuentos que les leemos hace que las niñas consideren que no pueden hacer lo mismo que los niños, porque no tienen protagonismo en los libros para cambiar el mundo. Se trata de un cambio cultural a largo plazo. No es algo que lo pueda hacer la escuela sola. Es muy importante valorar la formación docente. En general, en todo el mundo falta mucho desarrollo en la profesión y el profesionalismo. Ello se debe a que la relación entre el Estado y las escuelas se asocia a una rendición de cuentas.

-Desde Educación 2020 hacen foco en la "educación de calidad y con equidad para todos", ¿qué significa eso?

-La meta de Educación 2020 es principalmente mejorar la calidad y la equidad en la educación pública en Chile. Lo que buscamos es más y mejores aprendizajes para el desarrollo integral de todos los niños, las niñas y los jóvenes; con un especial énfasis en la calidad para este siglo XXI. Creemos que no es suficiente con garantizar el acceso a la educación, sino que tenemos que empezar a poner el foco en la calidad. Llenar las sillas de una clase no significa que los niños y las niñas están aprendiendo.

-¿Cómo se trabaja en esa calidad educativa que menciona?

-A través de la innovación pedagógica y trabajando en los distintos aspectos involucrados. En la fundación lo hacemos a través de tres ejes. En primer lugar, con un centro de liberación educativo que desarrolla proyectos en los colegios y forma a docentes para transformar la manera de enseñar y aprender. Luego, con un equipo de política educativa que actúa de nexo entre la escuela y el Congreso: llevando la realidad a la escuela y las necesidades de los alumnos al Congreso. Y finalmente, con un equipo de comunicaciones que pretende transmitir las acciones que hacemos de una forma que involucre a la ciudadanía a la conversación sobre cómo y por qué debemos transformar la educación.

* http://www.lanacion.com.ar/2063857-eevamaija-vuollo-llenar-las-clases-no-significa-que-los-chicos-estan-aprendiendo/amp/2063857