12/04/2017

Educación: qué países lograron llevar adelante una transformación

Nota recomendada por Educar 2050 en el diario La Nación

Diario La Nación

Pasó el vendaval a raíz del papelón internacional cuando se supo que la Argentina había sido descalificada de las pruebas del Programa Internacional para la Evaluación de Alumnos (PISA), que se realizan cada tres años. El cero, en este caso, fue quitarla de la lista de los 73 países que participaron en 2015 en una prueba que se toma a alumnos de 15 años en diversos países y regiones.


Ese año, más de medio millón de estudiantes tomaron la prueba de dos horas y media, en representación de más de 28 millones de alumnos. El 6 de diciembre de 2016 se dieron los resultados para todos los países y regiones que participaron menos para la Argentina, descalificada por no cumplir con la normativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, responsable de PISA).

En 2012, la Argentina había quedado en el puesto número 59 entre 65 países. Obtuvo resultados muy por debajo de la media de la OCDE. "Las capacidades pobres en matemáticas limitan de forma considerable el acceso de la gente a trabajos mejor remunerados y más gratificantes", dice el informe 2012 de la organización.

Por otra parte, un informe de Educar 2050, analiza estos resultados:

 Menos de un 1% de los alumnos argentinos logró niveles de excelencia en todas las materias,

 Los estudiantes rurales se desempeñaron un grado escolar por detrás de sus pares urbanos en matemática. Argentina fue de los pocos países participantes con brechas urbano-rurales en matemática.

 El desempeño de los estudiantes y escuelas de nivel socioeconómico vulnerable fue el cuarto más bajo de 65 países-regiones participantes.

 Si bien Argentina tiene la inversión por alumno más alta de los países latinoamericanos participantes, su desempeño es de los más bajos de la región.

 En matemática, el alumno promedio argentino se ubicó más de cuatro grados escolares por detrás de su par en Shanghái, China, en el puesto número uno.

 En lectura, el alumno promedio se desempeñó por debajo de sus pares en todos los países latinoamericanos excepto Perú.

 En la ciudad de Buenos Aires, las escuelas con menor nivel socio-económico están más de tres grados escolares por detrás de las de mayor nivel.

Pero ya fuera de juego, con resultados parecidos a los de la prueba 2009 y sin la posibilidad de saber cómo se rindió en 2015, todavía se puede aprovechar lo mejor que tiene PISA: la experiencia de otros países que lograron mejorar sus resultados. Por ejemplo, entre 2003 y 2012, Italia, Polonia y Portugal aumentaron la cantidad de estudiantes de mayor rendimiento y redujeron simultáneamente los de bajo rendimiento en matemáticas.

Además de PISA, hay más pruebas de que la equidad está lejos de formalizarse en materia educativa, y por lo tanto, en oportunidades de obtener un trabajo de calidad y un progreso socioeconómico. En octubre de 2016 el Gobierno evaluó a los alumnos de primaria y secundaria a través de la prueba Aprender, que tampoco alcanzó buenos puntajes y cuyos resultados se dieron a conocer hace pocos días. Se detectaron 3000 escuelas extremadamente vulnerables (aunque entre ellas, 1340 con un grado importante de resiliencia) entre 35.000 escuelas públicas y privadas, y una gran brecha en la calidad de la educación entre ambos sistemas de gestión. En marcha, un proyecto de ley con 108 metas.

Qué hacen los que mejoran

Carlos González Sancho, Analista en la Dirección de Educación y Habilidades de OCDE, dice, en diálogo con LA NACION, que "en general, algunas de las lecciones que nos aportan 5 ciclos de estudios PISA (2000-2015) son que los países que mejoran y/o mantienen un alto rendimiento son aquellos que tienen un compromiso firme con el objetivo de que todos los estudiantes -y no sólo una minoría-alcancen un nivel de competencias elevado".

Agrega que los países que logran buenos resultados establecen estándares de rendimiento ambiciosos y a la vez coherentes con sus modelos de enseñanza; invierten en desarrollar las competencias de los maestros a lo largo de toda su vida profesional y fomentan modelos de trabajo colaborativo en las escuelas. También, son los que asignan recursos económicos y humanos con voluntad de mejorar la equidad del sistema y promueven la autonomía de los centros escolares a nivel local con mecanismos transparentes y fiables de rendición de cuentas. "Se trata sobre todo de diseñar paquetes de medidas coherentes entre sí y de garantizar su correcta implementación".

"La mayor contribución de PISA es aprender de las buenas prácticas de otros países", dice Agustina Blanco, directora ejecutiva de Educar 2050. "En general, estos países identificaron prioridades para lograr el presentismo de los alumnos. Entre ellas, satisfacer necesidades básicas de transporte y comida, por ejemplo. En segundo lugar, garantizaron un estándar de calidad como punto de partida para las escuelas, como la infraestructura necesaria, los materiales didácticos y hoy también la conectividad. Y en tercero, se pusieron como meta lograr números satisfactorios en lengua y en matemática".

Por otro lado, las escuelas que ya cuentan con estas prioridades, van un paso mas allá, según la especialista, y ponen el foco en la formación continua de los docentes, la innovación y la autonomía. "Educar con equidad es cerrar la brecha entre las escuelas públicas y privadas y también entre localidades más y menos favorecidas", agrega.

Algunos ejemplos para seguir

"Dos países con una mejoría notable en PISA en el pasado (hasta 2012) son Brasil y Alemania", dice González Sancho. En Alemania, en 2000, PISA encontró que 1 de cada 5 estudiantes no llegaba al nivel básico de lectura. También que había una diferencia, la mayor entre los países de la OCDE, en el puntaje de chicos ricos y aquellos que provenían de entornos desfavorecidos. Esto llevó a que se pongan en marcha políticas específicas para estas problemáticas, entre ellas, escuelas de doble turno como regla y no como excepción, la introducción por parte del gobierno de estándares de educación y evaluaciones para saber cómo se iba progresando, y la motivación a los maestros para que se capaciten. Como resultado, Alemania llegó a 2015 por encima de la media de la OCDE en lectura.

Brasil, por su parte, tuvo un puntaje muy pobre en matemática en 2003. Más de la mitad de los alumnos falló en la prueba. El país se fijó como meta estar en la media de la OCDE en 2021, pero ya en 2015 se lograron 34 puntos más, el equivalente a un año escolar.

Polonia es otro ejemplo. Se trata de un país que fue comunista, pero que emprendió una gran reforma educativa en 1999 y 2009. La reforma polaca de 1999 dio una mayor responsabilidad a las autoridades locales, cambió la currícula; introdujo un nuevo sistema centralizado de exámenes; reorganizó la financiación de los centros escolares a través de subvenciones a los gobiernos locales, y ofreció nuevos incentivos al profesorado y la revisión de sus remuneraciones, entre otras herraminetas que lograron que hoy tenga un muy buen puntaje en PISA.

"El aprendizaje no debería resentirse porque un estudiante venga de una familia pobre, tenga un origen inmigrante, viva en una familia monoparental o no cuente con determinados recursos en su hogar, como un ordenador o una habitación tranquila en la que estudiar", es una de las conclusiones de PISA 2015.

"Los sistemas educativos de éxito han encontrado maneras de distribuir los recursos para igualar las condiciones de aquellos estudiantes que carecen de los recursos materiales y humanos de los que sí disfrutan los estudiantes de entornos privilegiados. Cuantos más alumnos estudian, más se beneficia el sistema en su conjunto".