Educa - Acción Empresarial por la Educación República Dominicana

05/05/2015

POLÍTICAS DOCENTES EN LA REPÚBLICA DOMINICANA: HALLAZGOS SIGNIFICATIVOS - Nota Técnica No. 18

El pasado 23 de abril EDUCA, Acción Empresarial por la Educación, presentó ante las autoridades educativas nacionales, empresarios, organizaciones sociales, rectores de universidades, comunidad educativa y opinión pública en general el documento “El Estado de las Políticas Públicas Docentes: en la antesala de las transformaciones”.

El pasado 23 de abril EDUCA, Acción Empresarial por la Educación, presentó ante las autoridades educativas nacionales, empresarios, organizaciones sociales, rectores de universidades, comunidad educativa y opinión pública en general el documento “El Estado de las Políticas Públicas Docentes: en la antesala de las transformaciones”.

Este documento fue elaborado en el marco de un programa impulsado por el Diálogo Interamericano para Centro América y República Dominicana, con el propósito de instalar a la política docente como una prioridad en la agenda pública nacional, cualificar el debate y fortalecer los esfuerzos de la sociedad civil en favor de mejorar el diseño y la implementación de la política pública educativa.

Al evento asistieron más de 120 invitados.  Entre estos, la Sra. Ministra de Educación Superior Ciencia y Tecnología, Dra. Ligia Amada Melo de Cardona; el Sr. Viceministro de Asuntos Técnicos y Pedagógicos, Lic. Luis Matos; Viceministro de Educación, Ing. Víctor Sánchez, encargado de la Planificación y Desarrollo del Ministerio; Viceministro de Educación responsable de Supervisión y Control Docente, Dr. Adalberto Martínez, en representación del Sr. Ministro de Educación; varios rectores de universidades en las cuales se forman profesores, incluidos representante de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la Universidad Primada de América, de la cual hoy egresan el 56% de los educadores dominicanos.  También asistieron empresarios, sensibilizados en materia educativa y con la convicción de la centralidad que tiene el educador como actor fundamental en un sistema educativo orientado hacia la calidad, así como también más de 20 reporteros; todos de los medios de comunicación con mayor audiencia.

Este éxito en la convocatoria, a pesar de que ese mismo día y a esa misma hora el Ministro de Educación inauguraba el “Congreso Internacional para la definición de un Marco Nacional de Cualificaciones”, evidencia la centralidad que el tema docente tiene hoy en la agenda educativa dominicana. El esfuerzo que se ha venido haciendo en el país y el estudio conjunto EDUCA/Diálogo Interamericano, tiene mucho que ver con esto. En el país, se ha logrado captar la atención de medios de comunicación y de opinión pública en torno a las distintas dimensiones de la formación y la carrera docente.  No es casual que la estrategia de comunicación prevista para el documento haya tenido tanta receptividad hasta el momento logrando una cobertura, en tan solo 2 semanas, de 210 minutos de radio, 100 minutos de televisión y presencia en todos los periódicos de alcance nacional.

En la República Dominicana la educación está en la Agenda puesto que, para algunos, se experimenta por estos días un profundo proceso de transformación de sus políticas educativas.  Con la confirmación de la asignación del 4% del Producto Interno Bruto al sector educativo preuniversitario, a partir del presupuesto de 2013, ha llegado un aluvión de acciones simultáneas y vertiginosas en procura de transformar la realidad de la educación.   La incorporación en tan solo 4 años de un aula adicional por cada aula existente que tuviera el sistema educativo desde sus orígenes, la expansión del modelo de jornada escolar en tanda extendida, la transformación de los currículums, el cambio de la estructura del sistema, la profundización y mayor rigurosidad de los concursos para el acceso a los cargos docentes, son sólo una muestra de la multiplicidad de frentes abiertos -y en reforma-, que ha llevado a algunos analistas y actores de primer nivel a señalar que el país vive un proceso revolucionario en materia educativa.

En el marco de estas transformaciones la sociedad dominicana ha suscrito un Pacto Nacional para la Reforma Educativa, en abril de 2014, con el objetivo de superar los obstáculos que en el pasado impidieron alcanzar los cambios que en diversas dimensiones del sistema educativo hace décadas que se conocen.

En este Pacto, en el que estamparon sus firmas más de 200 organizaciones sociales, empresariales, confesionales y todos los partidos políticos con representación parlamentaria, tiene la virtud de definir una política de Estado con horizonte al año 2030.  Pero también tiene un mérito mayor, que es ubicar al educador dominicano como eje fundamental de las transformaciones.

En este contexto, los hallazgos de la investigación realizada entre EDUCA y el Diálogo Interamericano permiten extraer algunas conclusiones relevantes. 

En primer lugar, el documento facilita la comparación entre las políticas docentes vigentes en la República Dominicana respecto de las políticas docentes de los países involucrados en el estudio (Guatemala, Honduras y el Salvador).  En términos de diseño de la política, el caso dominicano se sitúa a la vanguardia del grupo estudiado.  Temas tales como el aumento en las exigencias de entrada a la carrera docente, el desarrollo de programas de capacitación continua, las estrategias para certificar las competencias de los educadores para crecer en el cargo, y las evaluaciones técnicas independientes, indicadores todos de sistemas educativos robustos y de calidad, están presentes no solamente en el Pacto Nacional para la Reforma Educativa, sino también en los planes operativos y de gestión, tanto del MINERD como del MESCyT.

También se puede concluir que los educadores dominicanos, gracias al esfuerzo de toda la sociedad, son los que mejor remunerados están cuando trabajan en jornada de tiempo completo y a dólares corrientes, frente a sus pares de la región.

El estudio contribuye a corroborar algunas certezas que ya se tenían en el pasado.  Por ejemplo, que el tiempo de aula y el calendario escolar siguen sin ser cumplidos tal cual lo esperado, y tal cual lo exige un sistema orientado a la calidad.

Pero quizás el aspecto más relevante de este estudio sea amplificar la voz sobre dos elementos que ya manejaba la comunidad académica en torno a los temas de las políticas públicas docentes, pero que estaban en penumbras para la opinión pública. Estos son: cuánto saben los educadores dominicanos; y cuál es el esfuerzo que hace la sociedad para retribuir el trabajo de sus educadores.

En lo que respecta a cuanto saben los educadores dominicanos, el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE), para el año 2013, desarrolló un estudio a partir del desempeño de las pruebas de matemáticas aplicadas durante los concursos docentes.  En este estudio se evidenció que el 52.13% de los educadores no logró superar la barrera de los 60 puntos, y sólo el 1.18% obtuvo puntajes por encima del umbral 90; sobre un máximo de 100 puntos posibles.  Significativo es observar que este magro desempeño no presenta variaciones de acuerdo al grupo de edades de los docentes.  Los docentes con más de 50 años de edad obtuvieron, en promedio, 44.34 puntos sobre un total de 100; y los jóvenes, de 20 a 25 años de edad 45.47 puntos.  Más aún, ningún grupo de edad promedio sobre los 50 puntos.  Todavía más llamativo es el análisis del rendimiento en estas pruebas de matemáticas según el grado de estudio alcanzado por los educadores.  Una vez más, ningún nivel educativo promedió sobre los 50 puntos, y los bachilleres obtuvieron 49.28 puntos sobre un total de 100 posibles, mientras que aquellos con título de profesorado obtuvieron 46.02, con licenciatura, 46.48, con especialidad 49.05, con maestría 45.56 y, aquellos con doctorado el deshonroso desempeño de 32.55.  Claramente estos resultados están referidos a una muestra pequeña y por tanto viciada de ciertos sesgos, pero, aun así, debiera llamar a la reflexión en los tomadores de decisiones de política pública, sobre la paradoja de observar una correlación inversa entre el desempeño académico y el nivel educativo alcanzado por los educadores.

En segundo término, las condiciones laborales de los educadores y en particular los salarios docentes.  Cuando en el marco de la difusión del documento mencionado se presentaba en los medios de comunicación la novedad de que un docente en la República Dominicana hoy gana 35% por encima del promedio del salario inicial de otras profesiones de carácter universitario,  EDUCA se topó con el imaginario colectivo de que los educadores ganan mal.  Es cierto que en las sociedades latinoamericanas se instaló la imagen de un educador mal pago y con malas condiciones laborales.  También es cierto que la historia de la República Dominicana, alimenta este imaginario.  Sin embargo, las condiciones han cambiado significativamente de modo tal que un docente recibe ingresos que le permiten ubicarse en los quintiles de más altos ingresos de la sociedad.

Pero sin embargo el imaginario persiste.  Las preguntas de los periodistas, las llamadas y las intervenciones del público seguían insistiendo, incluso con ejemplos cercanos, de cómo los educadores reciben mucho menos dinero del que en los papeles está establecido.

Esta situación indujo a EDUCA a ir un poco más allá de la investigación original, y a trabajar sobre la hipótesis de la existencia de elementos adicionales que siguen alimentando el imaginario de un educador mal pago.

Así, EDUCA llegó a identificar los efectos de los descuentos a los que se ven sometidos los salarios de los educadores dominicanos.  Algunos, compulsivos; otros voluntarios.  Todos demasiado significativos. 

Entre los descuentos compulsivos figura el 1% de asignación que todo maestro vinculado a un cargo público educativo realiza al sindicato mayoritario de docentes.  Entre los descuentos voluntarios, aquellos que se retienen por parte del Ministerio para honrar los compromisos que los educadores toman con la Cooperativa Nacional de Maestros.  Este mecanismo de retención del Ministerio para facilitar el pago de préstamos fundamentalmente al consumo que realizan los maestros con la cooperativa, y que en su origen argumentaban la posibilidad de obtener mejores tasas para los créditos, y para un sujeto de crédito tal vez poco relevante para el sistema financiero tradicional, ha derivado en un absurdo que tiene efectos directos en la calidad de la educación.  Teniendo en cuenta que un educador tiene como salario promedio el equivalente a 887 dólares, véanse las siguientes relaciones: El 5% de los educadores recibe menos de 5 dólares de salario.  El resto, se le retiene para los destinos mencionados.  Es decir que el 5% de los docentes tienen comprometido, cada mes, más del 95% de su salario. El 54% de los educadores recibe al final del mes menos de 190 dólares en sus bolsillos, a pesar de que su salario supera los 800 dólares.  Tan sólo el 3.8% de los educadores dominicanos recibe en sus manos, mensualmente, más de 340 dólares de los 887 dólares que dicta su salario. Cabe mencionar que cualquier trabajador que desea tomar un crédito en instituciones bancarias, de acuerdo a la normativa vigente tiene un tope de deuda establecido en el 40% de sus ingresos nominales.

De modo que puede afirmarse, sin temor a equivocarse, que el Magisterio y el profesorado dominicano es el más endeudado de América y del mundo.  La paradoja de esta situación, es que es el propio Ministerio de Educación quien actúa como agente de retención transfiriendo a la Cooperativa de Maestros mensualmente la tercera parte del presupuesto de su nómina.

Un magisterio altamente endeudado y con ingresos retenidos por su empleador evidentemente afecta su motivación y desempeño.  Y lo curioso del caso, es que es el propio Ministerio de Educación quien sirve, de forma involuntaria, a una práctica que contribuye no sólo a licuar en deuda incrementos salariales que tanto le cuesta a la sociedad dominicana otorgar a sus maestros, sino también a afectar la calidad de la educación producto de condiciones laborales que no favorecen a un ambiente de motivación y de compromiso con el derecho de todo niño, niña y adolescente a recibir una educación de calidad.